sábado, 1 de marzo de 2008

La 'Catalanofobia',

Javier G. Pulido

Revista Nación Andaluza, nº 4,  paginas 47-63

Mayo de 1985

 

 

 

 

¿Quién no ha escuchado o coreado en alguna ocasión un chiste en que un catalán prefiere verse despezado, en la situación más ridícula que imaginarse pueda, antes de abrir su bolsa en lo más mínimo. Como en otros casos –catetos, mexicanos, gitanos... - la esperada carcajada común sólo puede surgir si el auditorio comparte y asume la esquemática tipología paradigmática de la que el chiste participa. La chanza es pues sólo la cúpula visible de un iceberg socio-ideológico que denota prejuicios profundos.

 

En el caso de la "catalanofobia" –que es el que aquí nos va a ocupar- forma parte de una actitud extendida a lo largo y ancho de toda la Península, de todas las restantes naciones ibéricas. La crítica acerba a lo catalán, la identificación de Cataluña con la arrogancia, con la tacañería, están tan presentes en el sentir general como pueden estarlo la igualación de lo andaluz con la gandulería y el jolgorio permanente o de lo vasco con una imagen brutal rayana en el salvajismo neardenthaliense. Son todos estos, componentes tópicos entrelazados, bases interrelacionadas del edificio ideológico escisionista propio del españolismo[1].

 

En el fondo, sobre todos ellos, subyace la ocultación de la auténtica carencia de contenidos culturales e históricos de la "españolidad". La "normalidad" española se presenta así como resultado de la negación sibilina de los caracteres e historias nacionales. La ridiculización de lo catalán, lo vasco, lo andaluz, lo canario... deja como resultado final la excluyente preservación como norma española precisamente de aquello que sólo atendiendo a una defensa de valores extraibéricos puede sostenerse: lo "moderno" (o lo "postmoderno"), lo "cosmopolita", lo capitalino frente a lo recalcitrantemente "provinciano". El refrito mesetario de lo anglosajón o parisino –adobado convenientemente de resabios subliminales de raíz imperial castellana- es colocado por elevación como alternativa ideológico-cultural al combate de unas naciones oprimidas en lucha por su soberanía política.

 

Y dentro de este panorama, la "catalanofobia" juega un papel de primera magnitud. Cataluña, como país pionero en su reivindicación nacional y al tiempo país favorecido por el desarrollo desigual y combinado del capitalismo español, es centro objetivo del ataque españolista. La combinación de estos dos elementos –voluntad de emancipación nacional y capitalismo desarrollado, por tanto imperialista frente a otras naciones ibéricas- es la que permite al españolismo jugar demagógicamente al anticatalanismo y que esta maniobra tenga eco entre las masas; no sólo del Madrid alienado, de la Castilla reseca, sino también de la Andalucía dependiente e incluso de la industrial y nacionalmente concienciada Euskadi.

 

Y todo ello ocurre sin que estas mismas poblaciones caigan en la cuenta de que este chauvinismo generalizado anticatalán ("antipolaco", como dicen en el Ejército español) no solamente refuerza en la propia Cataluña a aquellos sectores burgueses más xenófobos –que pueden seguir así refocilándose en el victimismo y en la presentación del enfrentamiento entre pueblos como presunta matriz de la condición oprimida de la nación catalana- sino lo que aún es más grave: es un arma en manos del Estado burgués español para sabotear en lo más profundo cualquier reivindicación de identidad y plena soberanía, no sólo por parte de Cataluña sino también por parte de las restantes naciones oprimidas por el complejo estatal burgués-militar españolista.

 

La denuncia militante, radical y permanente, de la "catalanofobia" es una tarea primordial a desarrollar por todos/as aquellos/as que en sus respectivos países pelean por sus derechos nacionales y, aún más, pretenden unificar en la voluntad antiestatal –por tanto antiespañola- las demandas de liberación social de las clases trabajadoras de las varias naciones ibéricas; pues –al menos desde Josep Vicent Marqués- ya sabemos que el trabajador no es sólo y exclusivamente proletario sino también mujer, homosexual, andaluz, vasco o gallego al tiempo, siendo un empeño inútil –y además contrarrevolucionario- intentar separar ambas cualificaciones subversivas allí donde existen.

 

A aclarar este problema en la medida de nuestras modestas capacidades y como introducción al tema, se dedica este artículo.

 

 

I.                   BASES DE LA IDENTIDAD CATALANA.

 

Son tres las bases en las que se fundamenta la reivindicación política nacional de Cataluña: la historia, la lengua y la economía. Estos tres elementos son los que han jugado, expresamente o no, para basar la existencia de Cataluña como pueblo diferenciado –y oprimido- y servir así de plataforma objetiva al lanzamiento histórico de la voluntad política (con raíz de clase) de emancipación nacional. Un fenómeno evidentemente posterior y sólo influenciado, no directa y linealmente producido –como quiere presentar la burguesía- por estas tres características peculiarizadoras[2]

 

El desarrollo histórico de Cataluña ha sido específico. Centro político y económico de la Corona de Aragón, adquirió en la Edad Media un nivel comercial alto. Integrada desde la conjunción dinástica entre Isabel y Fernando en la Corona habsburguesa, conservó gracias a la expresión pactista de la unión –claramente contrapuesta a lo que significó la anexión militar directa e inmediata, como en Andalucía-Canarias – instituciones de autogobierno propias al estilo de las comunes en el Medievo fruto de la multilateralización del Poder. Así mantuvo códigos, monedas y mercados autónomos. Sin caer en el error, a nuestro juicio, de considerar a Cataluña como una "nación"[3] –como hace Pierre Vilar- es evidente la singularidad de Cataluña, compartida a niveles político-jurídicos con los otros países forales: vasconavarro, valenciano, balear y aragonés.

 

Este paraguas legal bajo el cual se cobijaba una sociedad con estructuras diferenciadas permitirá el mantenimiento –y aún acentuación- de estas diferencias y la continuidad de la lengua catalana –lengua cristiana, lengua de un país confederado, no de un país conquistado-.

 

Casi indemne de la rapiña fiscal organizada por la Corona, Cataluña se verá privada de estas instituciones merced a la agresión centralista borbónica. El Estado español naciente tiende a hacerse uno, indiviso; quiere fortalecerse militar y políticamente a partir de la concentración total del poder en Madrid. La derrota catalana de 1714 –culminación del proceso ya iniciado en 1640- y el Decreto de Nueva Planta sellarán esta etapa. A Cataluña se la compensará a lo largo del siglo XVIII con la apertura americana y Cataluña (o su burguesía comercial al menos) aceptará el "cambio". Pero en todo caso, la identidad del pueblo catalán persistirá, aunque no exista representación de ella en el campo político. Cataluña no conocerá genocidios culturales forzados del tipo andaluz o canario. Cataluña, aunque políticamente inexistente, podrá seguir siendo catalana.

 

Y en esta persistencia, la lengua catalana hará funciones de vehículo histórico, de rasgo de evidente diferenciación.

 

Lengua oficial durante la pasada independencia, durante la existencia de la Corona semiconfederal; lengua de la Iglesia catalana.  El catalán, aún expulsado de las instituciones, pervivirá como lengua del pueblo, de la burguesía comercial barcelonesa, de los campesinos poseedores, del semiproletariado plebeyo de la ciudad; lengua oprimida pero lengua existente.

 

El catalán será vinculo homogeneizador y factor de continuidad con el pasado, columna vertebral de la propia identidad.

 

Cuando cambie la coyuntura, cuando se inicie el desarrollo capitalista catalán, la lengua se convertirá en bandera política. Su defensa, en elemento aglutinador de la demanda nacionalista.

 

Por otro lado, la peculiar estructura económica catalana favorecerá el surgimiento de la conciencia de diferenciación, transmutada a su debido tiempo en voluntad de construcción nacional.

 

Cataluña tendrá una estructura agraria basada en la pequeña y media posesión. La aristocracia invertirá sus rentas en el desarrollo industrial, comercial y portuario. La autonomía fiscal permitirá la acumulación de capital y cuando esta autonomía desaparezca el camino estará ya trazado: será en la industria y en el comercio, en el avance de la manufactura y el tráfico, en donde Cataluña podrá encontrar vías de enriquecimiento. Se planteará así de esa manera el "desafío catalán": conquistar para su sector secundario –primero manufacturero, después industrial- el mercado español. El proteccionismo será, pues, la doctrina económica catalana –coincidente así en cierto grado con los intereses de la oligarquía cerealista castellano-andaluza -La pugna contra el librecambismo será la forma en que se establezca la lucha por la supremacía dentro de las capas burguesas dominantes: de un lado las que apuestan por un desarrollo agroexportador vinculado a la más directa dependencia financiero-industrial con respecto al imperialismo franco-británico; de otro, quienes preconizan -¡Cataluña!- un crecimiento industrial concentrado en determinadas zonas del Estado que mantenga dentro de sus fronteras el grueso del intercambio desigual campo-ciudad, periferia-centro económico. Del compromiso entre ambas posturas –y con la debacle en medio de ellas de zonas de inicial desarrollo industrial, como fue la andaluza- surgirá en su momento el bloque burgués dominante en el Estado, incapaz por su eclecticismo de posibilitar una revolución burguesa radical en el campo agrario e institucional. Toda esta polémica, amén de coartar desde su cuna la capacidad de expansión del capitalismo español, tendrá especiales repercusiones para la identidad catalana.

 

Cataluña será industrial pero al tiempo pequeño-burguesa. Multitud de propietarios en el campo y en la ciudad, se sentirán orgullosos de su "laboriosidad"; de su capacidad de "creación de riqueza". Se sentirán, pues, desplazados injustamente tanto del poder real como de las regalías que supone la ocupación del poder institucional. Los catalanes se verán a sí mismos como "gobernados desde fuera" por escribanos y espadones incapaces de fructificar nada pero sí de robarlo todo, en la más vieja tradición española-castellana. Sus criticas a "Madrid" sonarán idénticas a las que en su momento tronaron los criollos de América Latina. ¡Y tendrán toda la razón!.

 

Los catalanes –por boca de su burguesía ascendente- dirán en 1835 en El Nuevo Vapor: "Estamos convencidos íntimamente de que el catalán no ha nacido para medrar a guisa de animal parásito en una oficina publica; su misión parece que es adelantar la industria, hacer prosperar el comercio y a costa de su sudor volver fértiles y feraces los páramos más riscosos. Su dios social es el Trabajo(...). Si sale de su país y marcha a establecerse en otros, planta allí un taller y con su asiduo trabajo constituye a los naturales en tributarios suyos".

 

Planteamientos evidentemente distintos de las otras capas burguesas no catalanas más atadas a la explotación extensiva de la tierra y a los tejemanejes especulativos con participación en la corrupción estatal. Así, la ideología burguesa tendrá fácil campo de expansión. La situación de subordinación política catalana, la extensión de las capas propietarias, el orgullo por el propio desarrollo, el desprecio al retrasado centro agrario-burocrático; todo ello, combinado con el papel político iniciador de la reivindicación nacional por parte de la burguesía, teñirá la ideología social catalana, la propia caracterización de sí mismos y de los demás de un claro y oscilante color burgués y pequeño-burgués. Progresivo frente a la semifeudalidad ideológica terrateniente, chauvinista en inevitable grado frente a las poblaciones "subdesarrolladas" de los países dependientes y antitéticamente contrapuesto a la voluntad emancipadora independiente e internacionalista propia del proletariado.

 

Jaume Balmes, en La Suerte de Cataluña (1843), retratará fielmente la visión catalana del Estado centralizador con eje en Madrid: "La vida de España está en las extremidades[4]; el centro está exánime, flaco, frío, poco menos que muerto (...). En Madrid y en todos sus alrededores, nada a larguísima distancia encontrareis (...) ni agricultura, ni industria, ni comercio; a la primera ojeada conoceréis que allí hay una Corte, que allí se han amontonado inmensidad de empleados, con sus oficinas, con su orgullo tradicional, su olvido del país que gobiernan; os convenceréis de que es una conquista sobre el desierto (...) que esa conquista es muy propia para lisonjear la vanidad pero nada sirve para fomentar la riqueza (...) es muy probable que esperando de allá la vivificación tengamos que contentarnos con amontonar y archivar volúmenes de decretos, ordenes e instrucciones, circulares. 'Lo que es papel, el gobierno nos envía mucho', decía con admirable buen sentido un sencillo aldeano'".

 

Cataluña, el país económicamente mejor situado del Estado, no podrá "cambiar" su prenacionalidad por el desarrollo. No podrá repetirse el esquema francés-provenzal. Será ella la más capitalista y enfrente no tendrá un competidor de su mismo tipo sino una estructura económicamente más débil que sólo podrá utilizar en su contra la fuerza militar administrativa cuando intente pasar de la unificación política a la unificación socio-económica. Cataluña, inevitablemente, y con las dudas y requiebros de su clase dominante que durante cierto tiempo aspira a ser hegemónica directamente en el Estado[5] se construirá como nación. Esta será la tarea del catalanismo, de la catalanidad política.

 

 

II.                LA CATALANIDAD POLÍTICA

 

Sin querer, ni mucho menos, profundizar en la historia del catalanismo, es evidente la influencia que para cualquier consolidación nacional tienen los movimientos políticos que desde la vanguardia la proclaman.

 

Aquí surge otro problema: ¿considerar como parte del movimiento nacional –o de sus expresiones precursoras- fenómenos contemporáneos de contenido reivindicativo político-social marcados por la realidad diferenciada del país pero sin cualificación  y autocalificación de carácter nacional?. En esta cuestión cabría la valoración del carlismo y de las juntas revolucionarias liberales del siglo XIX. Autonomía, autogobierno en función de viejos derechos periclitados o sustraídos, incluidos en un discurso más global; consecuencias concretas de la lucha por el poder versus autonomía, autogobierno, necesarios para un pueblo diferente, distinto, depositario en primera instancia de su soberanía, en función de su individualidad y en atención a intereses de clases fundamentales de su sociedad que apoyan esta reclamación.

 

Optamos por el segundo rumbo, que es, además, el que diferencia históricamente la senda catalana de –por ejemplo- la andaluza. Juntas, rebeliones, constituciones... son comunes. Lo que caracteriza a Cataluña es, primero, la persistencia social del federalismo y, segundo, su "rápida" reconversión operativa en catalanismo, o sea, su tránsito de movimiento de alcance explícitamente estatal a corriente voluntariamente centrada y reducida a la propia realidad catalana. El movimiento político que avanza en común en los dos países, bajo el liderazgo pequeñoburgués del republicanismo federal hasta 1883 (recordar la Constitución republicana de Andalucía de ese año), muere en el sur por falta de cimentación de clase y se reformula en Cataluña. Allí trabaja para conectar con los intereses específicos de una clase real: la burguesía industrial-comercial catalana. La formación de la Lliga Regionalista será el acta de unión entre estos políticos pequeñoburgueses de la etapa anterior y la burguesía catalana, revuelta tras el desastre de 1898. Así, por primera vez, se elaborará un programa y nacerá un movimiento que intente recoger la difusa conciencia de peculiaridad formulándola en orden a la defensa de unos concretos intereses de una clase ascendente.  Por eso podemos decir que –pese a todas las peripecias anteriores- es la burguesía la que encabeza formalmente la construcción de Cataluña como Nación; lo que durante un tiempo va a permitirle llevar tras de sí a las abundantes clases intermedias catalanas y aislar al movimiento obrero de ellas. Esos 20 años: 1883-1904, años de trabajo molecular, encierran el diferente camino a seguir y reflejan las realidades socioeconómicas distintas; pero son los años posteriores, hasta la derrota de 1939, los que marcarán los destinos.

 

Tras un periodo de monopolio burgués –combinado con debilidad proletaria- los repetidos intentos de dotar de una representación política nacional a la pequeña burguesía catalana del campo y la ciudad, autónoma de una burguesía enfangada en la colaboración con el Estado español, darán como resultado la hegemonía de la Esquerra Republicana. En ERC se encontrarán tanto las reivindicaciones de carácter nacional más radicales –inasumibles por la Lliga burguesa- como aquellas específicas de esas capas que, ante la inexistencia de alternativa política nacional de carácter obrero, tienden a autorepresentarse políticamente.

 

La asunción por parte de sectores del movimiento obrero del problema nacional (POUM, de alguna manera PSUC), la incapacidad de la Esquerra –por su misma naturaleza de clase de dar solución a la opresión nacional, junto a la progresiva polarización de clases –con su consecuente dinámica generalizadora- acabarán por dinamitar cualquier monopolio sobre la cuestión nacional.

 

La derrota proletaria (iniciada en Mayo de 1937 en la misma Barcelona), consumada en 1938, conllevará no sólo el fin de las esperanzas emancipadoras del proletariado sino también de la propia nación catalana y de las capas más identificadas material y emotivamente con ella.

 

La resistencia antifranquista (con todas sus grandezas y todas sus miserias) será una resistencia nacional hegemonizada por los partidos de clase (primero CNT, después PSUC fundamentalmente), ante la practica desaparición del nacionalismo pequeño-burgués. Una oposición que combinará las perspectivas democráticas generales con las sentidas reivindicaciones específicas de clase, dentro de un sueño de emancipación nacional de Cataluña (y en el que el fenómeno de la inmigración andaluza de los 60 no dejará de levantar contradicciones que ya estudiaremos en su momento).

 

Como en muchos otros temas, la practica política de la izquierda reformista (esencialmente el "gran" PSUC de los 60-70) no sólo tendrá efectos negativos en lo que a cuanto demandas de clase se refiere. Su cadena de pactos en lo nacional, su abandono formal de la reivindicación de autodeterminación, regalará de nuevo el problema a la burguesía nacionalista –integrada ya plenamente en el bloque burgués dominante- a través de la mediación pujolista, con su cubrealas de "izquierda", la menestral y verborreica Esquerra reconvertida de Heribert Barrera. A fin de cuentas, las reivindicaciones catalanas fundamentales quedaran insatisfechas: ni oficialidad exclusiva del catalán, ni soberanía plena ni autodeterminación.

 

¿Cuál será el panorama final?. Una gran escisión, producto de la ocasión perdida de la Transición: la frustración de la posibilidad de que el movimiento popular encabezara la lucha nacional. Un reforzamiento del chauvinismo, de la ideología burguesa, del vacío culto a los símbolos, del folclore de Sardana y Moreneta (aunque se pueda ver en TV3 Dallas en catalán).

 

 

III.             RASGOS Y CAUSAS GENERALES DEL ANTICATALANISMO

A ESCALA IBÉRICA

        

Hemos tenido que dar un rodeo pero ya llegamos al tema central de este articulo. Era necesario previamente establecer los hechos provocadores del fenómeno catalanófobo en positivo para así comprender mejor las formulaciones negativas que éste tomará, tanto a escala general como particular. Evidentemente además, ahora al ir presentando las varias actitudes anticatalanas no solamente estaremos describiendo una relación de envidia-odio hacia Cataluña; simultáneamente estaremos describiendo características propias tanto del españolismo –la ideología oficial de la burguesía centralista y del aparato de Estado español– como de las restantes naciones ibéricas.

        

Como se ha podido comprobar en las páginas antecedentes, es innegable que el tópico anticatalán tiene alguna relación con la realidad, aunque vista con ojos deformantes y voluntad calumniadora. Es lo que siempre ocurre con los tópicos. Para que sean efectivos han de poseer algún vinculo, bien que éste sea lejano, con los hechos. Así, si al andaluz se le ha llamado "vago" no es ésta más que la presentación burguesa –aún actuante, recordar las críticas, socialdemocracia incluida, a los trabajadores parados del Comunitario– de la situación de desempleo estacional crónico de los obreros del campo. De la misma manera, el carácter burgués-capitalista dominante en la historia de Cataluña ha dado lugar a la generalización a toda una nación de las características propias de su clase dominante, prueba en definitiva de su naturaleza diferenciada con respecto a las otras capas explotadoras del Estrado.

        

Históricamente los catalanes han vivido en buena parte del comercio. Con ello no queremos ocultar la importancia del agro catalán pero es indudable que el operativo factor comercial, inexistente en otras zonas, ha marcado singularmente a los catalanes antes incluso de su desarrollo como país capitalista. El catalán ha sido buhonero, tratante, mercader; se ha establecido en todos los rincones peninsulares en donde hubiera cruce de líneas de tráfico e intercambio. Ha sido, pues "cosmopolita" pero siempre catalán. Su lengua, su actitud mercantil en medio de un panorama señorial lo han personalizado siempre. El catalán ha sido, tras la expulsión de la clase étnica hebrea, el sustituto en la Península Ibérica del judío. Así, ha despertado el odio no sólo de los campesinos, sino también de los oligarcas locales, de sus competidores comerciales autóctonos. Las deudas, la impotencia, la imposibilidad de descalificación semirreligiosa –el catalán es "cristiano viejo"– han derivado en xenofobia anticatalana. Los catalanes han estado presentes desde Antequera a las costas gallegas y siempre se han distinguido por su espíritu de grupo, por su solidaridad étnico-clasista; han hecho permanecer durante todo el período precapitalista el espíritu de los "consulados" catalanes de la Edad Media y, aunque a efectos cuantitativos mucho mayor ha sido el expolio de los banqueros flamencos, genoveses o alemanes, el catalán mercader, prestamista o artesano, por su misma modestia en comparación a éstos, ha estado mucho más cerca de los pueblos y por tanto ha recibido más odio de ellos. Su condición de "extranjeros", súbditos de una misma Corona y vecinos, ha despertado aún más animadversión mientras se comprobaba sus posibilidades –derivadas de su foralidad– de salvarse del robo organizado por el Fisco imperial.

 

Los restantes pueblos ibéricos, tras siglos de convivencia con elementos burgueses catalanes, han generalizado a todos ellos esta adscripción de clase y el desarrollo capitalista posterior no ha hecho más que fortalecer y aun ahondar esta imagen representativa que, en sí misma, oculta a otros sectores incluso mayoritarios de la propia Cataluña.

        

Por otro lado, el amor del catalán a su propia lengua, su rechazo a abandonarla en cualesquiera circunstancias, ha producido un choque emotivo. El pancastellanismo ha encontrado un rival que no se somete. Las victorias político-militares del castellano en Andalucía y Canarias, la absorción de las lenguas aragonesa y leonesa, el uso vergonzante del gallego campesino, etc no han tenido correspondencia frente al orgulloso catalán, mucho más consolidado y protegido por sus instituciones públicas o privadas. Para los castellanoparlantes –incluso para los no castellanos– ha sido desgraciadamente afrenta el comprobar que pese a la unificación política forzada Cataluña no ha arriado la bandera lingüística y los que la rindieron en su día han sentido envidia de esta constancia.

 

Además, este carácter ha producido un objetivo aislamiento de los servidores del Estado burgués español en Cataluña. Funcionarios, maestros, fuerzas de represión... todos ellos se han visto a sí mismos sin posibilidad de integración. La barrera lingüística ha mantenido la claridad de posiciones y cuando incluso las clases dominantes catalanas han utilizado la capacidad represiva, directa o indirecta, del Estado siempre ha quedado diáfana esa característica utilitarista, mercenaria por parte del lado estatal.

 

De aquí también ha partido esa inquina hacia lo catalán. El enfrentamiento objetivo entre lo catalán y lo "español" ha sido inevitable, puesto que lo "español" supone en sí mismo la negación de lo catalán (y de lo vasco, lo andaluz, etc). La disparidad de ritmos de conciencia nacional –todavía actuante– es la que ha producido el conflicto. Mientras Cataluña se ha consolidado como nación, otros países peninsulares comenzaban ese proyecto, causándose así una desincronización utilizada por el españolismo para ganar base de masas. La construcción nacional (sobre todo en nuestro caso, el de la nación andaluza) de estos países es una bomba de tiempo para el españolismo y por tanto una ayuda objetiva para Cataluña (pese a las reticencias que puedan tener sus sectores burgueses nacional-imperialistas).

 

Ahora bien, todas estas variables se han combinado de manera peculiar en las distintas zonas ibéricas. A continuación pasamos a estudiar la especificidad del anticatalanismo en Castilla y Madrid, País Valenciano y Andalucía. Los escogemos pues en cada uno de ellos este factor común presenta rasgos diferenciales.

 

 

IV.              EL ANTICATALANISMO IMPERIAL CASTELLANO. EL ANTICATALANISMO DE MADRID.

 

Aunque con rasgos comunes, es necesario diferenciar la "catalanofobia" de la Castilla campesina, clerical y atrasada, del anticatalanismo presente del monstruo vampirista y burocrático que es la urbe cortesana madrileña.

 

Castilla, sin limites claros siquiera, dividida, inarticulada; se vació históricamente en la creación del Estado e imposibilitada de mantener su propia identidad, adoptó la "españolidad", cargada con sus propias referencias, como programa e ideología.

 

Castilla fue victima y verdugo. Castilla llegó a la culminación querida por cualquier torturador: que el torturado apruebe la conveniencia de su tormento y asuma la postura del creador de su sacrificio.

 

Tras las Comunidades, se cierra la posibilidad de erección de una burguesía comercial castellana. La aristocracia –a su tiempo convertida en burguesía oligárquica terrateniente– será la que cree la ideología dominante en Castilla. El Imperio será la sublimación que encuentren las masas campesinas castellanas, no asalariadas sino semipropietarias en su mayoría, para olvidar su miseria. La dureza del páramo se vertirá en la dureza impositora del castellano, en su orgullo de conquistador empobrecido. El Estado será la salida económica de Castilla, no de sus productos, no de un desarrollo propio, antes al contrario, será un cauce deformado a través del cual se producirá un ascenso social que empobrece aún más la propia región. Castilla semifeudal, Castilla paupérrima, surtirá de militares y escribientes al Estado. Sus Universidades formarán las capas encargadas de cumplir la función de reproducción ideológica del Estado y por tanto del españolismo. Castilla, creadora de la Inquisición.

 

Así, Castilla odiará a su antítesis catalana: productiva, comercial, técnica, auto-centrada. La defensa de la lengua catalana se verá como un ataque a una de las pocas conquistas de Castilla: la imposición de su lengua como oficial del Estado. Castilla no  tolerará que si ella renunció (o la hicieron renunciar) a ser ella misma, Cataluña no ceda. Castilla, obligada a verse representada en la Corte, a mirar permanentemente a ella como lucero indicador, no soportará que Cataluña le vuelva la espalda y tenga a Barcelona como faro orientador abierto a Europa capitalista. Castilla y su campesinado se sentirán defraudadas al verse no sólo colonizadas desde Madrid –lo que ideológicamente les resulta tolerable– sino lo que sí le parecerá insultante, desde Barcelona.

 

Cualquier reivindicación de diferencia les parecerá un ataque personal. Castilla es "España" mal que ello le haya significado su agonía y, atada a ese carro esterilizador, unirá a él sus destinos mientras se consume a sí misma. Castilla, la más pobre (por sus recursos objetivos y por su estructura), será la más reaccionaria, la más anticatalana, y sólo los pequeños focos industriales crearán oasis en este erial españolista estático y negativista.

        

En Madrid actuará todo lo anterior pero dentro de la despersonalización megapólica propia de la "aldea manchega"  engrandecida. La ideología burocrática precapitalista se acompañará de un falso universalismo. La absorción de poblaciones foráneas "descastellanizará" relativamente la ciudad. Cambiará la argumentación y el acento pero se mantendrán los contenidos. Madrid "superará" los nacionalismos pretendidamente provincianos y vacuos. Madrid, "abierta al mundo", se sonreirá con aire de superioridad frente a la tozudez de las "provincias" (Cataluña la primera) por seguir siendo ellas mismas. Madrid podrá permitirse el lujo primero de prostituir lo andaluz, después de considerarse autónoma, vinculada directamente al mundo moderno. Ciudad artificial, hará de esta artificiosidad bandera. Se reirá socarronamente de verdiblancas, ikurriñas y senyeras pero sólo se sentirá identificada como tal ciudad (otra cosa son sus clases trabajadoras con conciencia política y sus vanguardias) con la bandera roja y gualda. Madrid, inevitablemente, será reducto objetivo del patriotismo español y sólo un esforzado y sublime acto de propia negación podrá dar un resultado liberador y solidario.

 

Madrid no aguantará la sombra de la Ciudad Condal. Los aparatos centralizadores con sede en ella marcarán la pauta de su conciencia y todo lo más que se podrá conseguir en ciertos períodos es una tolerancia ambigua para con las realidades de las naciones oprimidas. Madrid, en definitiva, anticatalanista cien por cien (repito, exceptuando sus sectores conscientes, internacionalistas) será candidata al desmantelamiento. Ésta será la única salida visto el problema desde la periferia y con más razón desde Cataluña, en donde históricamente la alternativa a Madrid se ha formulado en su momento dentro de un discurso que no comportaba obligadamente la superación del sistema económico que ha producido y mantiene al "hongo mesetario" (otra cosa es la realidad actual que exige acabar junto con él con el propio sistema).

 

 

V.                 EL ANTICATALANISMO PARANOICO DEL PAÍS VALENCIANO

 

"Como fue poblado desde su conquista casi todo de la nación catalana y tomó della la lengua, y están tan paredañas y juntas las dos provincias, por más de trescientos años han pasado los deste reyno debajo del nombre de catalanes, sin que las naciones extranjeras hiciesen diferencia ninguna de catalanes y valencianos". Décadas de la Historia de la Insigne y Coronada Ciudad y Reyno de Valencia, Gaspar Escolano, Valencia, 1611. (Citado en Nosaltres els valencians, de Joan Fuster).

 

Hablar del anticatalanismo valenciano es hablar de la propia naturaleza del País Valenciano. Allí el anticatalanismo no es siquiera fundamentalmente un fenómeno referido al exterior; es una cuestión de propia introspección, de definición sobre si mismos, de polarización social y de alternativa política de clase. Es por tanto un tema que requiere por si solo muchísimas más páginas, esfuerzos y erudición de los que caben en un pequeño apartado de un articulo general sobre el anticatalanismo. Desde el insigne y profundamente humano Joan Fuster, toda la izquierda sana del País Valenciano se ha interrogado en los últimos años a sí misma y a su propio pueblo sobre lo que éste es y/o debe ser. Así que ni por un momento pensamos en sentar cátedra. Simplemente es imposible obviar la problemática especifica valenciana dentro de una introducción sobre el anticatalanismo.

 

El País Valenciano se constituye por la superposición violenta de la conquista militar de la Corona aragonesa, con la consiguiente inmigración catalana, sobre el sustrato, vamos a llamar "moro", autóctono del país[6].

 

El anticatalanismo en el País Valenciano surge de la propia contradicción que encierra el propio país. Un país que en sus fronteras administrativas actuales e históricas[7] nace bipolar; con unas zonas vitales mayoritarias de raíz catalana inequívoca (más "burguesas") y otras aledañas con influencias aragonesas o castellanas (más "aristocráticas") finalmente unificadas en torno a esta última referencia. Así pues, el País Valenciano real para resurgir sin trabas ha de purgar primero a esos adherentes extraños que la historia le ha implantado en su carne; ha de escindir su tierra para poder ser. Más aún, cuando su propio ser es inexplicable e inmantenible aislado de su matriz y de su entorno histórico-cultural: Cataluña, los Países Catalanes.

 

Ese es el camino para la reconstrucci6n, para la formulación de su propia peculiaridad dentro de una unidad superior –por supuesto no "España", sino los Países Catalanes–.

 

Ante esto, el anticatalanismo será en el País Valenciano, más que en ningún otro sitio, la forma de masas con que se encubra el españolismo. El chauvinismo anticatalán no sólo camuflará la defensa del Estado opresor sobre una nación hermana; conllevará la oposición a la propia constitución como país. El valencianismo político en su variante regionalista será absolutamente reaccionario y españolista porque intentará artificiosamente separar lo que es evidente que estaba unido por la historia, la lengua, la cultura y los intereses de las clases oprimidas empeñadas en acabar con el Estado que las acogota.

 

Sus bases no estarán en aquellas comarcas no catalanas, como pudiera pensarse. Antes bien, la lucha de clases hará nacer la polémica dentro del corazón inobjetable del País: L'Horta valenciana. La burguesía valenciana no cumplirá históricamente el mismo papel que la catalana. No tendrá ni su fuerza ni su dinamismo; se montará en el autobús españolista como hizo en su momento la aristocracia atemorizada por la rebelión menestral y campesina de las Germanías. Y esta coalición histórica (clases dominantes-Estado español), con la castellanización que encierra, continuará actuando aunque cambien los sujetos sociales preeminentes. Como en su momento se formuló, la opción se establecerá claramente: las clases explotadas mirarán hacia Barcelona, las explotadoras hacia Madrid. La izquierda reunificará; la derecha separará y manipulará. La izquierda será nacional a fuer de catalana, la derecha antinacional por españolísima.

 

Inmantenible el uniformismo en nuestros días; impresentable la actitud resumida en el grito hist6rico de "¡Viva Cervantes!" (que no Ausias March) propio del siglo pasado, la burguesía se sacará de la manga una caricaturesca "identidad valenciana", con una presunta lengua como base. La forma de hablar el catalán de los valencianos se convertirá, por arte de birlibirloque, en una nueva lengua de origen desconocido, filológicamente indefendible, con normas ortográficas hechas a toda prisa. Algo así como si nosotros los andaluces –desposeídos por las lanzas de nuestra perdida yengwa andalusina– empezáramos a escribir cual hablamos el castellano. En un tristrás habríamos inventado una lengua con la misma seriedad que tiene ese montaje que es la "lengua valenciana". Hasta del nombre surgirán decantaciones. La burguesía hablará de "reino", dentro siempre de la "España Grande", se entiende. La izquierda, de país (y el PSOE, como buen ninot, se quedará en "comunidad", ni chicha ni limoná).

 

En el País Valenciano, frente al anticatalanismo castrador de su propia identidad, defender al país real, libre de limitaciones impuestas y de híbridos, superador de meras referencias folclóricas, será defender a los Países Catalanes; ser "catalanista"

 

 

VI.              EL ANTICATALANISMO ANDALUZ, LA "CONCIENCIA NACIONAL DE LOS IMBÉCILES".

 

Es obligado decir al inicio de este epígrafe que en cierto grado y en algunos sectores –los más reaccionarios o los más atrasados de la sociedad andaluza– el anticatalanismo andaluz repite ciertas posturas del anticatalanismo castellano. Sin embargo, lo más significativo no es lo que tiene de común –cuando lo tiene– sino lo que lo diferencia.

 

La frase "¡qué quieren éstos, si son los andaluces los que han levantado Cataluña!" encierra en sí misma la distinta visión, la peculiar ubicación fruto de una realidad específica. Y de esta especificidad tenemos que partir para analizar en sus justos términos el anticatalanismo andaluz.

 

Andalucía es un país dependiente. Un país que fue conquistado militarmente en su momento, que sufrió un genocidio cultural masivo y que, como consecuencia de él, se alienó en su conciencia de su propia identidad separada. Andalucía, junto a Cataluña, estuvo en primera línea de todas las revueltas particularistas del siglo XIX. Sólo la falta de una clase burguesa nacionalista con intereses propios, distintos de la oligarquía de origen extranjero dominante en el aparato estatal y en el propio país, hizo discurrir la historia por senderos desiguales. Andalucía, país agroexportador de estructura latifundista, país minero en manos del imperialismo, perdió el tren –o se lo hicieron perder– del crecimiento industrial capitalista y a la postre quedó reducida –la más favorecida por la Naturaleza– a la condición de "colonia interior", compartida tanto por la oligarquía central aliada del imperialismo europeo como por las avanzadas burguesía vasco-catalanas. Un país rico en recursos se transmutaba –merced al capitalismo desigual– en uno en el que la mayoría de su población malvivía o se veía obligada a emigrar al extranjero.

 

Precisamente esa emigración –fenómeno que empapa a todas las clases trabajadoras andaluzas puesto que todo el mundo ha pasado por ahí o tiene un familiar que lo haya hecho– es la que, de un lado, va a "recrear" un anticatalanismo sui generis, de otro va a reconvertir el sentimiento de marginación en incipiente conciencia nacional formulada a través de la demanda de autonomía y autogobierno, fundamentalmente encabezada por la clase obrera del campo y la ciudad.

 

Centrándonos en el anticatalanismo, habremos de convenir en que en su origen -aunque su resultado final sea su antítesis– juegan instintos anticapitalistas y antiimperialistas. Se odia al catalán porque por un lado suele ser el patrón, el capataz, el tendero; de otro, porque se es confusamente consciente de que el desarrollo catalán implica el subdesarrollo andaluz (dentro del capitalismo). Aquí aparecen combinados dos fenómenos: la resurrección, de una parte, de la "judeización"  del catalán –catalán = burgués–, de otra, la acción del españolismo – ideología oficial de la burguesía andaluza– que intenta utilizar a los andaluces como caballo de Troya antinacional en Cataluña. La opresión nacional de corte terrorista que sufre Cataluña bajo el franquismo –época de la masiva emigración andaluza– significará la imposibilidad de formulación clara y expresa por parte de los catalanes de su reivindicación nacional, quedando su comprensión, por tanto, ininteligible para los campesinos inmigrantes (que es difícil que por "ciencia infusa" lleguen a entender el complejo mundo de la cuestión nacional, como algún zoquete catalán parece haberles exigido). Al tiempo, el Estado potenciará el chauvinismo anticatalán bombardeando con las conocidas expresiones "hable la lengua del Imperio, hable en cristiano".

 

Así se superpondrán dos opresiones: la del Estado español sobre Cataluña, nación capitalista desarrollada hegemonizada por su burguesía y la de la clase trabajadora andaluza explotada por ese mismo Estado y por la burguesía catalana. Nuevamente los árboles no dejarán ver el bosque y se hará a los catalanes extensiva la totalidad de la culpa por el terrible sufrimiento colectivo que padece el pueblo andaluz.

 

Los andaluces emigrantes –campesinos- no entenderán la actitud catalana; en sus manifestaciones defensivas acerca de la propia identidad catalana sólo verán prepotencia y egoísmo. Su contacto limitado con el pueblo catalán, gracias a su marginación en guetos (Hospitalet, San Boi, Santa Coloma, etc.), presentará a los andaluces estos gestos no como maneras antifranquistas de expresión sino como muestras de racismo antiobrero-antiandaluz. Acostumbrados desde que vivían en su país a escuchar que "hablan mal el castellano" (?) se encontrarán en Cataluña con que son rechazados precisamente por hablarlo y lo serán por gentes que viven infinitamente mejor que ellos lo hacían en sus puntos de origen. "¿Qué quieren estos?", se preguntarán los andaluces.

 

Pese a que los catalanes –incluso vergonzosamente y hasta hoy en día parte de sus "vanguardias" políticas- los clasifiquen como "castellanos" –por su lengua- el resultado en la actitud de los andaluces sobre sí mismos será distinto. La marginación fortalecerá el propio orgullo, hará rebuscar en las raíces, desbrozar el grano de la paja; transcrecerá la conciencia de identidad y los andaluces de Cataluña se harán políticamente más andaluces y por extensión harán a los andaluces que sobreviven en su país reflexionar sobre cómo entender su liberación; ya no sólo comprensible como una emancipación pura de clase, ya también como una emancipación nacional.

 

Desgraciadamente, el proceso de ocupación del sitial hegemónico dentro del movimiento nacional catalán por la izquierda clasista no fructificará, como ya dijimos. Esto traerá consigo para los andaluces, a través de sus sectores de vanguardia, un retroceso en la comprensión del problema catalán que nuevamente –a nivel de masas- se volverá cada vez más a identificar con la burguesía capitalista, escindiendo al movimiento popular binacional en un tema crucial.

 

Asimismo, el lugar central económico, político, vivencial, nacional, que tiene la emigración a Cataluña sobredotará, deformándola, la cuestión de la opresión de Andalucía por los capitalismos españoles, escorando en exceso la responsabilidad y el odio hacia lo catalán, presentado como agente máximo de la explotación.

 

Utilizado por sectores pequeño-burgueses en absurda carrera por encontrar burguesía nacionalista en la que basarse, el anticatalanismo –vergonzante manera de españolismo camuflada de "andalucidad" despuntada- se convertirá –para mal de Andalucía y de Cataluña- en la "conciencia nacional andaluza de los imbéciles", parafraseando la frase de Bebel sobre el antisemitismo. El anticatalanismo sustituirá al que objetivamente debería ser centro ideológico de la reivindicación nacional proletaria andaluza: el antiespañolismo. El problema radicará en que el antiespañolismo sólo puede ser asumido desde una perspectiva revolucionaria y esto conlleva un cambio cualitativo en la conciencia política de las masas trabajadoras andaluzas y una modificación en la correlación de fuerzas dentro del movimiento obrero, pues el reformismo –tanto en Cataluña como en Andalucía- es vergonzosamente españolista.

 

Además, la izquierda catalana sensible ante el tema nacional desde una posición de clase, se quedará –como ya hemos apuntado- retrasada frente a la realidad. Entenderá la afirmación andaluza en Cataluña como una manera de lerrouxismo[8], no como una manifestación más de un proceso de construcción nacional de Andalucía complejo y multivariado. No atisbará que la única posibilidad de reenganchar con rigurosidad a los andaluces de Cataluña en la lucha de emancipación nacional catalana parte del reconocimiento nacional de la comunidad andaluza. Para ayudar a los catalanes, los andaluces han de ser más políticamente andaluces aún, por tanto menos o nada "españoles". Esta es una cuestión política aún irresuelta.

 

Por supuesto que esto no conlleva la necesidad de organización y representación separada como mantuvo en su momento –con éxito, 60.000 votos- la demagogia andalucista de Rojas Marcos[9]. Los trabajadores andaluces en Cataluña –el 100% de la comunidad en la practica- han de organizarse según criterios de clase en organizaciones comunes con sus hermanos catalanes pero estas formaciones, para que tengan éxito en su vinculación de los andaluces -no como individuos aislados sino como comunidad-, han de reconocer públicamente su estatus binacional y ser avanzadas desde Cataluña en la lucha de Andalucía por su Soberanía Nacional. Así, la solidaridad será de doble vía, no unidireccional y el internacionalismo no formal sino real.

 

Así también las organizaciones catalanas que quieran destruir el anticatalanismo deberán desterrar el "absorcionismo". Los andaluces son y serán andaluces, en su mayoría al menos, hasta que puedan retornar a su patria. Hay que admitirlo y sacar conclusiones de esta "voluntad de retorno" imposibilitada de consumarse por la situación de dependencia y explotación cuasicolonial de Andalucía, no por falta de ganas de los andaluces. Claro que todo esto –una vez asumido junto a todo lo anterior- no tiene por qué significar cejar en el esfuerzo por la integración practica temporal, desde la propia referencia nacional, en la nación catalana. Una vez asumida esta posición internacionalista se puede y se debe continuar en el esfuerzo de hacer participes a los andaluces en la defensa de la lengua catalana, en la reconstrucción nacional catalana; será la forma de demostrar esta nueva unificación popular pero siempre haciendo constar que no existe voluntad anexionista sino respeto y solidaridad mutuos.

 

La lucha contra el anticatalanismo en Andalucía, aunque no con el mismo grado que en el País Valenciano, forma parte del propio proceso de construcción como nación. Desterrar el anticatalanismo hasta su exterminación es un trabajo obligado en el combate por la liberación nacional de Andalucía. El enemigo popular ha de ser el enemigo real, no el que la ideología dominante nos quiere presentar para así abortar nuestro desarrollo político e ideológico y desviar nuestros dardos.

 

Andalucía tiene que ser catalanófila, españófoba y radicalmente antiburguesa si quiere ser Andalucía hasta sus ultimas consecuencias, tal y como le interesa a sus clases trabajadoras.

 

VII.           CONCLUSIONES

 

a.     El anticatalanismo, síntesis del retraso económico del resto del Estado y del chauvinismo contra un pueblo identificado con una clase, es la única expresión ideológica efectivamente "de masas" del españolismo, incapaz de movilizar en la practica a nadie por sus otras formulaciones (bandera roja y gualda, unidad, etc.).

b.     El anticatalanismo es plural. Existen varios tipos. En cada uno de ellos se vierten las características peculiares del país en que actúa. Anticatalanistas imperiales de calzón roto, burocráticos, paranoicos y deformadamente antiimperialistas se subsumen en la práctica en una manifestación objetivamente del todo reaccionaria.

c.     La lucha contra el anticatalanismo ha de ser permanente. La actitud ante él ha de ser agria, tanto como –por ejemplo- ante las manifestaciones del sexismo machista. Un chiste anticatalán nos debe poner tan en guardia como un chiste verde.

d.     El combate contra el anticatalanismo es una practica y profunda forma de ejercer el internacionalismo, de ser consecuentemente revolucionario/a solidario/a hacía Cataluña y realista ante la perspectiva emancipatoria de la propia nación y de la clase.

 

Javier Pulido

Andalucía, 1985

 

Digitalizado por ANDALUCIA LIBRE

5 de Febrero de 2005

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[1] Definimos al españolismo como la expresión supurada por el aparato de Estado burgués español y la oligarquía centralista, basado en la afirmación de una inexistente legitimación nacional-unitarista para su existencia y construido con el objeto de negar tanto la lucha de clases como la realidad multinacional del territorio ocupado por ese Estado y expoliado por esa clase, con la intención de mantener y reforzar su tiranía sobre las naciones oprimidas y el proletariado explotado.

[2] Entender la peculiaridad no como excepcionalidad en cuanto a diferencia sino como sinónimo de singularidad en cuanto a desarrollo y estructuras de Cataluña.

[3] La nación no es un pueblo diferenciado solamente. Nación es un pueblo políticamente consciente de sí mismo que reivindica el reconocimiento institucional de su existencia y por tanto la posesión de soberanía nacional para autoorganizarse. El proceso de construcción nacional necesita una legitimación ideológica y económica sólo realizable en el periodo capitalista (no antes) entre otras cosas porque sólo burguesía y proletariado –fundamentalmente- pueden encabezar con coherencia un proyecto nacional y estas clases se solidifican con la dominancia del modo de producción capitalista.

[4] Aquí, evidentemente, todavía está presente para Balmes la inicial importancia de la industria andaluza quebrada posteriormente, hacia 1855-1870.

[5] Los pactos y trajineos de Francesc Cambó, acusado de querer ser a la vez "Bismarck de España y Bolivar de Cataluña", son su reflejo.

[6] Últimos estudios en trance de publicación van confirmando la hipótesis de que la pervivencia de población "precristiana" fue bastante mayor de la que la historiografía tradicional quería conceder. Ocurre esto tanto en el País Valenciano como en Andalucía, no así en Galicia-Noreste peninsular, en donde serológicamente la población es diferente, asemejándose más a Europa septrentional.

[7] Ademas de las comarcas originalmente aragonesas, la centralización tuvo a bien adjudicarle en pleno siglo XIX dos comarcas completas y absolutamente castellanas: Requena y Villena.

[8] NOTA DE ANDALUCIA LIBRE. Lerrouxismo, de Alejandro Lerroux, fundador y dirigente del Partido Republicano Radical. A principios del siglo XX se destacó como agitador político en Barcelona con un discurso incendiario demagógico y españolista que pretendía mantener a los trabajadores apartados del anarcosindicalismo y enfrentados a la demanda nacional catalana. Culminó su carrera política durante la II República española aliándose con la derecha semifascista y clerical que encarnaba la CEDA de Gil Robles.

Por extensión, en el debate político catalán se entiende como lerrouxismo los intentos de afirmación española en Cataluña intentando utilizar como soporte social a los inmigrantes originariamente castellano-parlantes, presentando torticeramente la reivindicación nacional catalana como algo exclusivo de ricos y privilegiados y sus exigencias de normalización lingüística del catalán como injustas, pese a la situación de privilegio y oficialidad de la que dispone la lengua castellana en Cataluña gracias al amparo del Estado español y la carencia de Soberanía Nacional que sufre Cataluña. (Febrero, 2005)

[9] NOTA DE ANDALUCIA LIBRE. El PSA-PA (ahora Partido Andalucista), entonces dirigido por Alejandro Rojas Marcos, se presentó en las primeras elecciones autonómicas al Parlamento catalán en 1980, obteniendo dos diputados. Posteriormente no pudo revalidar este existo en los comicios sucesivos y renunció a concurrir. Un año antes, en las elecciones generales de 1979, el PSA-PA había ganado en Andalucía cinco escaños para el Parlamento español, máximo histórico hasta la fecha obtenido por esta corriente política.

Para valorar lo acontecido en Cataluña entonces en toda su dimensión política y sociológica hay que recordar que la izquierda socialista independentista catalana nunca ha conseguido representación parlamentaria en su Parlamento nacional. (Febrero, 2005)

LO QUE PIENSAN LOS ESPAÑOLES DE CATALUNYA

QUÈ PENSEN ELS ESPANYOLS DE NOSALTRES?

Aquesta selecció de textos servirà per què els catalans ens adonem que els espanyols siguin de dretes o d´esquerra sols ens consideren com una colònia, com un territori ocupat i que no som dignes de defensar els nostres drets i la nostra llengua. A Espanya no se´ns ha perdut res i els espanyols ho deixen ben clar.1715
"...es bien notoria la obstinación y barbaridad de este pueblo (Catalunya) tan criminal como el no discurrírsele pena condigna..."
José Patiño. Informe sobre las expropiaciones para la Ciudadela.

1715
"Que en las escuelas no se permitan libros en lengua catalana, escribir ni hablar en ella dentro de las escuelas y que la doctrina cristiana sea y la aprendan en castellano..."
José Patiño. "Consulta del Consejo de Castillas sobre el Nuevo Gobierno que se debe establecer en Cataluña".

1716
"Que se consiga el efecto sin que se note el cuidado" "..pero como a cada nación parece que señaló la Naturaleza su idioma particular, tiene en esto mucho que vencer al arte y se necesita de algún tiempo para lograrlo, y más cuando el genio de la Nación como el de los Catalnes es tenaz, altivo y amante de las cosas de su País, y por esto parece conveniente dar sobre el castellano instrucciones y providencias muy templadas y disimuladas, de manera que se consiga el efecto sin que se note el cuidado..."
De la Instrucción Secreta" que el fiscal del Consejo de Castilla, don José Rodrigo Villalpando, tramità als Corregidores del Principado de Catalunya el 29 de Gener de 1716.

1716
"Con la sola diferencia que como antes todo lo judicial se actuaba en Lengua Cathalana, se escriba en adelante en idioma Castellano o Latín."
De la Instrucción Secreta" que el fiscal del Consejo de Castilla, don José Rodrigo Villalpando, tramità als corregidores del Principado de Catalunya el 29 de Gener de 1716 .

1755
"Nos complacemos mucho en que (conforme al Capítulo Provincial) todos nuestros religiosos entre sí hablen en castellano y a todos mandamos hablen entre sí y con los demás, o en latín o en castellano, so pena de pan y agua por cada vez que tuviesen con los nuestros conversación tirada en catalán".
Article 10 del Decreto de Visita del provincial dels Escolapis, pare Jorge Caputi de Mataró.

1801
"En ningún teatro de España se podrán representar, cantar ni bailar piezas que no sean en idioma Castellano".
Instrucciones para el arreglo de teatros y compañías cómicas fuera de la corte", Madrid 11 de març de 1801.

1901
"Confiar los intereses de la Iglesia en Cataluña y la dirección de las consciencias cristianas, como así mismo la propagación y conservación de la fe católica, a obispos y sacerdotes de otras provincias españolas".
José Martos. Governador Civil de Lleida.

1905
"Hay que hacer saber a los catalanes , de una vez para siempre, que no valen más que los demás habitantes de España y que si en determinadas cosas sobresalen las provincias catalanas, de las que no lo son, se lo deben a éstas últimas".
"La Correspondencia Militar". Madrid. 19 de setembre de 1905.

1906
"Hay que castellanizar a Cataluña... Hay que pensar en español, hablar en español y conducirse como español, y esto de grado o por fuerza. El soldado y el marinero catalán deben ir a servir a otras regiones de España para frecuentar otro trato y adquirir otros hábitos y costumbres. De brusco, insubordinado, soez y grosero como es en general el catalán se volverá amable, transigente con las ideas de los demás y educado. El día 1º de febrero no debe haber un solo soldado en la región catalana siendo substituidos por los de las demás provincias españolas, llevando allí la mayor guarnición posible y manteniendo el estado de guerra".
"Ejército y Armada" 1906.

1907
"El problema catalán no se resuelve, pues, por la libertad, sino con la restricción; no con paliativos y pactos, sino por el hierro y por el fuego".
"La Correspondencia Militar". Madrid. 13 de desembre de 1907.

1907
"Si el Estado no impusiera el castellano en toda España, los dialectos se impondrían al castellano".
Miguel de Unamuno, declaracions fetes a "El Mundo" de Madrid.

1924
"Habiendo llegado a este Gobierno Civil, en forma que no deja lugar a dudas, que determinados elementos han convertido la sardana "La Santa Espina" en himno representativo de odiosas ideas y criminales aspiraciones, escuchando su música con el respeto y reverencia que se tributan a los himnos nacionales, he acordado prohibir que se toque y cante la mencionada sardana en la vía pública, salas de espectáculos y sociedades y en las romerías o reuniones campestres, preveniendo a los infractores de esta orden que procederé a su castigo con todo rigor".
Circular del Governador Civil de Barcelona general Losada. 1924.

1927
"Obligar a usar el castellano a Cataluña es hacerle un favor paternal, como lo es obligar a un niño corto de vista y revoltoso, a ponerse unas gafas".
Juan Llarch "Cataluña y la nacionalidad española". Madrid 1927.

1931
"Si una mayoría de catalanes se empeñan en perturbar la ruta hispánica, habrá que plantearse la posibilidad de convertir esa tierra en colonia y trasladar allí los ejércitos del norte de Africa. Todo menos..., lo otro".
Ramiro Ledesma Ramos. La Conquista del Estado.

1932
"Hablar de nacionalidades oprimidas –perdonadme la fuerza, la dureza de la expresión- es semcillamente una mentecatada; no ha habido nunca semejante opresión, y lo demás es envenenar la Historia y falsearla".
Intervenció de Miguel de Unamuno a les Corts de Madrid. 2 de juliol de 1932.

1932
"Antes que el Estatuto la guerra civil".
Titular de "El Imparcial" 1932.

1934
"Castilla siente de cerca el placer anticipado de su próxima revancha. Vemos en peligro cierto nuestro pueblo, nuestra alma, nuestro país. Ya es imposible prolongar el letargo. Castilla se levantará y con ella toda España; porque España quiere vivir sabrá demostrar en momentos definitivos que toda ella es Castellana".
Onésimo Redondo. 1934.

"Una persona de mi conocimiento asegura que es una ley de la historia de España la necesidad de bombardear Barcelona cada cincuenta años. El sistema de Felipe V era injusto y duro, pero sólido y cómodo. Ha valido para dos siglos."
Manuel Azaña. Memorias. President de la República Espanyola.

"Yo no he sido nunca lo que llaman españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco ."
Manuel Azaña. Memorias. President de la República Espanyola.

"El decreto de Franco aboliendo la autonomía de Cataluña tenía apasionados suscriptores ante los republicanos."
Juan Negrín. Cap de govern de la República espanyola i president a l'exili. Segons cita Julián Zugazogoitia a les seves memòries.

"No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino (...) No hay más que una nación: ¡ España ! (...) Antes de consentir campañas nacionalistas que nos lleven a desmembraciones que de ningún modo admito, cedería el paso a Franco sin otra condición que la que swe desprendiese de alemanes e italianos"
Juan Negrín. Cap de govern de la República espanyola i president a l'exili. Segons cita Julián Zugazogoitia a les seves memòries.

1936
"Transformaremos Madrid en un vergel, Bilbao en una gran fábrica y Barcelona en un inmenso solar".
General Queipo de Llano. Emissió radiofònica.

"yo recuerdo en mis viajes por América la idea que se tiene de Cataluña. En América, en general, dividen a los españoles en tres clases: una, los vascos (...) el resto...sin distinción...gallegos, y, por último, otra clase distinta: la de los catalanes, a los que juzgan como una raza de hebreos, porque se valen de los mismos procedimientos que realizan los hebreos en todas las naciones del Globo" (ABC, 26-XI-1936).

1938
"Pero una advertencia. Ya se acabó esta conducta, se acabó la traición, porque nosotros preferiríamos ver a estas tierras pulverizadas antes que verlas otra vez en contra de los sagrados destinos de España".
Discurs del Jefe del Servicio Nacional de Propaganda de FET y de las JONS, José Antonio Giménez Arnau. Saragossa, 21 d´abril de 1938.

1938
"Yo lo llevaba fijo en mi mente el día 26 cuando con las tropas de Juan Bautista me metía en el Tibidabo, en Pedralbes. No quería hacerme ilusiones. Están vencidos y soportarán, porque son gente despierta, su derrota y nuestro triunfo; pero...¿convencidos?...ah! eso ya es más difícil . Quizás imposible. Barcelona seguirá siendo el garbanzo negro de la olla nacional. Por lo menos durante un par de generaciones. Al enjuiciar así el problema catalán del presente y el porvenir, no era ciertamente de los más pesimistas. Yo he oido a más de una persona de claro juicio y temple sereno propugnar la conveniencia de un castigo bíblico (Sodoma, Gomorra) para purificar la ciudad roja, la sede del anarquismo y separatismo , y como único remedio para extirpar esos dos cánceres, señalar el termocauterio destructor implacable".
El Tebib Arrumi. Heraldo de Aragón. 4 de febrer de 1939.

1938
"Catalán, judío y renegado,pagarás los daños que has causado.
Arriba escuadras, a vencer,
Que en España empieza a amanecer."Versió del Cara al Sol cantada durant la Batalla de l´Ebre. 1938.

1939
"¡Perros catalanes! ¡No sois dignos del sol que os alumbra!".
Governador militar Aymat, 1939.

"A Companys sólo hay que verle la nariz para saber de qué raza es" (Edició franquista de l'ABC durant la guerra civil).

1940
"Primero. - A partir del 1º de agosto próximo, todos los funcionarios de las corporaciones municipales y provinciales de esta provincia (Barcelona) cualesquiera que sea su categoría, que en el acto de servicio, dentro o fuera de los edificios oficiales, se expresen en otro idioma que no sea el oficial del Estado, quedarán 'ipso facto' destituïdos, sin ulterior recurso.(...) Tercero. - Los mismos criterios se aplicarán con respecto a los funcionarios de cualquier otro servicio público, especialmente los que sean maestros y profesores del Estado, así como inspectores de Sanidad...".
Circular del Gobernador Civil y Jefe Provincial de Barcelona, Wenceslao González Oliveros el mes de juliol de 1940, comunicada als alcaldes de Barcelona.

1952
"Los catalanes no se contentarán con publicar sus libros en catalán, lo que es enteramente justo, sino que en una nueva etapa, cuando llegue, si es que llega, la democracia, querrán que toda la enseñanza en Cataluña se dé en catalán, y el castellano quede completamente desplazado, y se estudie solo como un idioma más, como el francés. A esa desmembración lingüística me opondré siempre, como se opusieron Unamuno y Ortega en el Parlamento de la República".
Vicente Alexandre. 6 de juliol de 1952, al Congrés de Poesia de Segòvia.

1959
"Todos los catalanes son una mierda"
Declaracions fetes el dia 21 de juny de 1959 per Luis de Galinsoga, director de La Vanguardia.

1968
"Cataluña fué ocupada por Felipe IV, fué ocupada por Felipe V, que la venció, fué bombardeada por el general Espartero, que era un general revolucionario, y la ocupamos en 1939 y estamos dispuestos a volverla a ocupar tantas veces como sea necesario y para ello estoy dispuesto a coger de nuevo el fusil. Por consiguiente, ya saben ustedes a que atenerse, y aquí tengo el mosquete para volverlo a utilizar"
Manuel Fraga,

1968
"Me gusta Cataluña a pesar de los catalanes".
Declaracions de Santiago Bernabeu, president del Real Madrid Club de Futbol.

1981
"La mayoría de los emigrantes castellano-leoneses no son felices en Cataluña"
J. Martínez Carrión. El Diario de León. 26 de maig de 1981.

1981
"Que pesats se están poniend els catalans con la cuestió del seu idiome. Qu´ls eseñan el català en las ikastolas o donde plasca, pero que no casqueten els palets del personall. ¿Qué volen els catalans obligé a tut el monde qu´habita en Catalonia a parlar y escribar catalá? ¡No fotis tú! ¡Faltaba res! Preservar el idiome catalá está molt bé porqué es una lengua mol saladetta, mol maca, tan guturallment naturalll. Pero exigir la ofisialidad del catalá en els centres de currar es pasarse, machos..."
La "progre" Carmen Rico-Godoy. Diario 16. 2 d´abril de 1981.

1983
"Aquí- en Madrid- el Presidente de la Generalitat no pinta nada".
Declaracions del socialista Julio Feo, Secretario General de la Presidencia del Gobierno. El País. 22 d´abril de 1983.

1983
"Hay que fomentar la emigración de gentes de habla castellana a Cataluña y Valencia para así asegurar el mantenimiento del sentimiento español que comporta"
L. Calvo Sotelo, 1983.

1984
"Los catalanes sólo son importantes cuando escriben en castellano".
Declaracions del senador José Prat, fetes a Francesc Ferrer i Gironès.

1984
"Creo que vascos y catalanes ya no se dedican a otra cosa en este mundo sino a andar como perdigueros o pachones con las narices día y noche en la entrepierna del pantalón de propios y extraños: se han ejercitado hasta tal punto en tales olfateos que son capaces de conocer hasta un dieciseisavo de sangre bastarda".
Rafael Sánchez Ferlosio. Escriptor. Febrer de 1984.

1984
"El terrorismo en el País Vasco es una cuestión de orden público, pero el verdadero peligro es el hecho diferencial catalán".
Felipe González. Declaracions fetes al seminari sobre la transició celebrat a Toledo el mes de maig de 1984.

1984
"La ideologia nacionalista está de moda en Euskadi y Cataluña, pero yo creo que el nacionalismo es una de las ideologías más peligrosas que existen. Para mi, ser nacionalista y ser culto e inteligente, es incompatible".
Txiqui Benegas. Setembre de 1984.

1990
"De catalanes y vascos abertzales estamos todos mucho más que hartitos...Según los partidos lituanos españoles hay que reformar la Constitución para incluir en ella el derecho a la autodeterminación. NO saben lo que se les vienen encima, porque, bien pensado, a lo mejor tienen razón. Quizá lo primero que hiciéramos muchos en este caso fuera pedir inmediatamente la independencia de todas las regiones de España, de Cataluña y el País Vasco y Navarra, si se empeñan,Lo único que perderíamos serían problemas. Al fin y al cabo es el resto de España el que está constantemente sometido a los caprichos imperialistas y veleidosos de catalanes y vascos abertzales. Dado que ambas nacionalidades son tan superiores a nosotros en todos los aspectos sería maravilloso poder auto determinarnos y perderlos de vista con un simple voto...Los vascos y catalanes lituanos no se sienten españoles . Muchos españoles tampoco se sienten muy catalanes ni muy vascos ni lituanos, así que estamos en paz. Disfrutan de unos estatutos de autonomía con bastantes más competencias de las que son capaces de gestionar de manera adecuada, precisamente porque son incompetentes. Cuantas más competencias tienen, más incompetentes.
¿Qué harían vascos y catalanes con todas las competencias, es decir, con toda la independencia, como estados soberanos?. Pues exactamente lo que hacen ahora: los lituanos de arriba poner bombitas en Madrid y matar gente, y los del este pedir al Estado español y a la Comunidad Europea, al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y a su tía Nuria. Claro que Pujol, por fin disfrutaría de tratamiento como jefe de Estado y eso es importante para su realización personal –no caerá esa breva- el cargo de honorable podría ser hereditario, incluso, para darle mayor realce. Subiéndonos al carro de vascos y catalanes, reivindiquemos el derecho de los españoles a la autodeterminación, con el fin de perderlos de vista definitivamente y pronto. No nos preocupa que no quieran estar con nosotros en el mismo barco. Lo que nos aterra es que se pasan el día agujereando la cubierta y no hay manera de deshacerse de ellos. Reclamemos el derecho de autodeterminación de los españoles para tirarlos por la borda".
La "progre" Carmen Rico-Godoy. Diario 16. 22 de gener de 1990.

1990
"Si llegara el día en que una oscura pesadilla se abatiera sobre Cataluña y los niños nacidos en Cuenca, en Trujillo, en Gijón o en Jerez de la Frontera, pero residentes en Olot, en Hospitalet, en Balaguer o en Tortosa, fueran considerados realmente extranjeros, si ese día aciago viese la luz, al firmante de este artículo, catalán de tantas generaciones que le sería difícil averiguar su número, se plantaría en la Plaza de San Jaime y declararía solemnemente, aunque con el corazón roto -Jo sóc un extranger_".
Aleix Vidal-Quadras. ABC. 3 de març de 1990.

1991
"No sabría verme doblada en catalán. Me moriría de risa"
Carmen Maura. Abril 1991.

1993
"Los españoles, malhechores rudos, agresivo y pringosos cuya tierra de origen se reduce cada vez más (hasta el Reino de León, me he enterado por algunas pintadas, aspira a la autodeterminación, tal vez por una exigencia inexorable de la rima), llevan milenios expoliando y devastando el mundo, imponiéndole un idioma delictivo, aniquilando preciosas señas de identidad cultural, suministrando, por añadidura, excelentes coartadas para la paz del espítitu de cualquier nacionalista, no muy distintas a las que para un nazi suministra un judío o un negro: la culpa de todo la tienen esos que no son como nosotros, en realidad son inferiores a nosotros".
Antonio Muñoz Molina "l nacionalismo y el niño interior". El País. 30-X-1993.

1993
"Hoy, las familias de emigrantes, si quieren escolarizar a sus hijos, deben hacerlo arrancándoles de su cuna lingüística y sometiéndoles a una situación disglósica rayana en la esquizofrenia, porque el niño de tres, cuatro, o cinco años, que oye a sus padres hablar en una lengua –la de su barrio, la de la mayoría de la gente que allí trata- se ve zambullido –mejor sería decir ahogado- por la famosa inmersión en otra que desconoce... No hace falta ser Dostoyevski para darse cuenta del rechazo que, andando los años, este niño tendrá hacia su familia por no hablar la lengua oficial y de promoción social, así como el extremismo político a que el deseo de lavar su –mancha de origen- puede llevarle".
Federico Jiménez Losantos. La dictadura silenciosa. 1993.

1994
"La imposición del catalán es una actitud fascista como la que intentó Franco...Lo que está pasando en Cataluña con el castellano es mucho más grave de lo que se está denunciando desde un punto de vista político y social, ya que lingüísticamente es menor el daño al ser ellos quienes buscan esa pobreza".
Jesús Tobado. Premi Planeta 1976. ABC. 2 de novembre de 1994.

1994
"En Barcelona entienden mejor el teatro polaco en polaco que el teatro castellano en castellano"
"Los niños de ojos negros de Almería no han ido a Cataluña a aprender idiomas pero me parece magnífico que sean bilingües (...) Pero me parecería muy mal que se zancadillelleara el castellano"
Antonio Gala. 1994.

1994
"Es como si Madrid se hubiera llenado de zambombos y de jayanes. Una asamblea de paletos, todos hablando como en un pueblo y todos despreciando el idioma común".
Jaime Capmany. ABC. 1994.

1994
"Yo creo en España y me preocupan muchísimo las diferencias que están existiendo entre las diferentes comunidades autónomas. Yo voté la Constitución y creo que el título cotavo estaba bien hecho. Hoy tengo alguna pequeña duda, porque a la vuelta de la esquina hay el conflicto de Yugoslavia, y porque creo que no tiene que haber españoles de primera y españoles de segunda. Me preocupa muchísmo que un gobierno tenga que ceder ante presiones de unos nacionalistas para mantenerse en el poder; me preocupa excesivamente que la Guardia Civil pueda llegar a depender del señor Pujol, hoy presidente de la Generalitat, y mañana de cualquier loco que pueda asumir la presidencia dela Generalitat".
Mercedes de la Merced. "Los hermanos pequeños de Aznar" . El País. 1994.

1994
"Resulta instructivo ver cómo los nacionalistas se hacen su propia cama, a costa del insomnio del resto del país. Ninguna mente honrada comprenderá semejantes actitudes. Para prolongar el tiempo del chantaje, tanto el tendero Pujol como el padre Arzalluz animan a González a negarse a la moción de confianza (incluso amenazando con no apoyarlo en ella si la incoa) así como a no adelantar las generales. Rebus sic stantibus, ellos seguirán ordeñando la vaca. No les importa, sin embargo (sic), formar parte del Gobierno central, aunque no "de pupilos". Y lo dicen con la boca chiquita, mientras con la otra hablan con Aznar, que es su homólogo... Luego, con tales representantes, querrán catalanes y vascos que los amen ".
Antonio Gala. "El Juego sucio". El Mundo. 1994.

1995
"Definitivamente, proponer la secesión es proponer el absurdo salvaje, premoderno, antidemocrático y xenófobo".
Gustavo Villapalos. "Episodios Nacionales (y II)"ABC. 26-VII.1995.

1995
"Ahora el secuestrador del rehén de la Moncloa quiere que también le paguemos el rescate de la catetada de las matrículas. Cuando hasta los portugueses tienen en sus matrículas la P de la inicial nacional sobre el fondo azul de las estrellas donde nos hemos estrellado, el secuestrador del rehén quiere la catetada de que en vez de la E de España, las matrículas de los coches de la nación lleven la C de Cataluña. No, estos tíos, por quedarse, hasta se quedan con el alfabeto. De momento ya se han mangado la C en exclusiva para ellos solos, y a la C de Canarias, y a la C de ambas Castillas, y a la C de Cantabria que les vayan dando, que les ecriban con otra letra, joé, que para eso tienen capturado a nadie en la Moncloa, autonomía sin rehén es autonomía perdida. (...) Como han cogido tal velocidad trincando y mangando del resto de los españoles, desde esto de la estabilidad parlamentaria es que no les vemos ya ni la matrícula".
Antonio Burgos. "La catetada de las matrículas europeas" El Mundo. 8-VII-1995.

1996
"La obsesión independentista, enfermedad juvenil que ataca en Cataluña a un determinado sector post-adolescente, burgués, generalmente universitario y con escasas lecturas racionales".
José Alejandro Ara. "Bravehaert con espardenya" ABC. 22.X.1996.

1997
"No es difícil imaginar que, una vez aprobada la ley conteniendo los preceptos de obligatoriedad de corresponder en la lengua del cliente o usuario, grupos organizados de tinte nacionalista extremo procederían de inmediato a organizar campañas de detección y puesta en evidencia de aquellos establecimientos, empresas de servicios o despachos profesionales que no dispusiesen de personal en condiciones de hablar en catalán. La posibilidad de todo tipo de situaciones de enfrentamiento y desasosiego ciudadano quedaría así abierta, sin que se puedan descartar secuelas de violencia física contra personas o de vandalismo contra las propiedades de los resistentes a la conversión a la única lengua verdadera".
Aleix Vidal-Quadras "Corresponder no es imponer" Expansión. 14.III.1997.

1997
"En suma, el nacionalismo retrocede donde encuentra resistencia, invade cuando percibe debilidad. Ha llegado el momento de pasar el catalanismo por el aro".
Enrique de Diego "Ha llegado el momento" Las Provincias 21.V.1997.

1997
"Los chicos y chicas que acabann el COU en Cataluña e ingresan en universidades de fuera de Cataluña tienen dificultades con el español o castellano. Hemos embrutecido en lugar de ilustrado y al paso que vamos dentro de unos años tendrán dificultades para hallar empleo. Cataluña no se enriquece así, sino que se empobrece. Nadie quiere estudiar aquí. Hemos renunciado a todos los cerebros de hispanoamérica que invaden las universidades españolas y hemos empobrecido al profesorado, que se lo piensa dos veces antes de trasladarse a Cataluña".
Josep Maria Trias de Bes "Un debate eterno" ABC. 3.X.1997..

1997
"La Iglesia catalana vive tiempos de derechización y de fanatización en lo nacionalista a la luz del faro polaco de Wojtila y gracias a la identificación ideológica con el régimen pujolista. (...) Los obispos catalanes "exigían" (atención, que el verbo empleado es literal) en una hoja dominical que los emigrantes que vivan en Cataluña hablen en catalán, El panfleto eclesial dictaba normas de comportamiento moral en las que no se atrevería a entrar ni siquiera un psiquiatra. Por ejemplo, decía: los emigrantes que han venido a Cataluña (se refiere a los años cincuenta y sesenta) deben estar agradecidos a Cataluña por haberles dado trabajo. La llamada de los imanes bisbes cundió entre los intelectuales del seguidismo patriótico y le han dado cruel puñalada a la convivencia.
El asunto tiene su pizca de superioridad aria, de ridícula prepotencia y de irrisorio orgullo racial impropio de sotana. (...) ¿Qué hacen los mitrados metiéndose donde nadie les llama? Tal parece que anden ganando méritos con el poder establecido en Cataluña, deseando ser la vanguardia revolucionaria del nacionalismo resentido catalán".
Luis de Bonafoux "Cuando los obispos pierden los papeles" El Economista. 19.IV. 1997.

1998
"Mallorca es España. Yo soy español y luego andaluz. Y si uno no se siente español, peor para él. A veces pienso que la democracia nos ha llegado pronto y grande de hechuras. (...) los andaluces, con nuestro trabajo, hemos levantado Catalunya. Y también hemos contribuido al engrandecimiento de Mallorca. En Mallorca somos treinta y ocho mil, un once por ciento del censo. (...) Estamos en contra del catalán y a favor del mallorquín, que es la lengua materna de Mallorca. El andaluz como lengua no existe. Los andaluces nos expresamos en un castellano mal hablado con el que ya nacemos. (...) Los mallorquines no son tibios, pero un poquito apagados sí lo son. A la feria de Abril asisten más mallorquines que andaluces, porque se desahogan a su aire, que es lo que les hace falta. (...) Por parte del PSM vino un señor muy moreno, cuyo nombre no recuerdo. Los dirigentes del PSM son asiduos de nuestra Feria de Abril. " Crespo, Angel: Vicepresident de la Casa de Andalucía de Palma. Natural de Huelva. Aquest colonitzador va desembarcar a Mallorca a principis dels anys setanta. A més de no parlar mallorquí després de 30 anys de guanyar-se les sopes a Mallorca, dia 5 d'abril de 1988 va gosar fer les següents declaracions a Margalida Capellà

2001
"Quiero descubrir la mierda que hay en torno al pancatalanismo. (...) Estoy enamorado de Mallorca. Y me duele que se despilfarre tanto dinero en campañas de normalización lingüística, antes que en fomentar la cultura. ¿Dónde están los poetas mallorquines que no los veo por ningún sitio? Si es que nadie lee en catalán. (...) Pero a estas criaturitas que llegan de fuera no les podéis hablar de repente en vuestra lengua, dadles tiempo. No vayáis con imposiciones. (...) Si de mí dependiera, habría una sola lengua. Los mallorquines tenéis que encontrar vuestra propia identidad y ser más baleáricos, ¡coño! Que sois la comunidad más rica de España. Dejad de lado al pancatalanismo. Además, al final, los catalanes os lo quitarán todo.... A los hijos de los inmigrantes se les utiliza como conejillos de Indias. De ahí el fracaso escolar. (...) Pero, coño, aparte de la lengua, hay otros menesteres. Falta infraestructura. Nada tengo contra la lengua mallorquina. Concordia. En el 75 estaba en las Juventudes Socialistas. No me he criado en las ramas del fascismo. No me gusta el señoritismo andaluz. Yo no encontré mi hueco en la sociedad andaluza. (...) La Asociación para la Defensa del Castellano no tiene carácter filológico. Su objetivo consiste en la defensa de la lengua castellana frente a la diglosia funcional. En Mallorca, la lengua castellana no tiene carácter oficial y la dejan de lado. (...) Por encima del derecho a expresarse en su propia lengua, el balear tiene el deber, según el artículo tres de la Constitución, de conocer y usar la lengua castellana. (...) Mi hijo tiene el derecho a estudiar en su propia lengua. ¿Por qué no se respeta el bilingüismo en la educación? No quiero polemizar, pero ¿a qué viene tanta imposición? Me apena que mi hijo no estudie en castellano. No es lo mismo el teorema de Pitágoras explicado en lengua ajena. Les estamos sesgando la educación a estos niños. No entiendo cómo los partidos de izquierda no se dan cuenta que a los forasteros no se les proporciona una educación incorrecta. (...) Mallorca es bilingüe y el mallorquín es bilingüe por naturaleza. En Andalucía, a los opositores que pretenden acceder a la enseñanza secundaria, no se les pide una certificación del conocimiento de ninguna lengua, ya sean vascos o catalanes. Aquí se les exige un nivel de catalán C. Si ustedes me ponen una barrera, yo les pondré otra. (...) aquí hay dos lenguas. Y, tradicionalmente, la castellana ha tenido un gran arraigo. Aún no entiendo por qué razón histótica se implanta el mallorquín como lengua propia en lugar del castellano. " Fernando Valencia, andalús, llicenciat en filologia hispànica, funcionari colonial i delegat general de l'Asociación para la Defensa del Castellano vinculada al PP i a ASI.
Ultima Hora 9.7.2001

2001
"El Premio Cervantes rinde homenaje al genio que lleva su nombre, pero también rinde tributo a la lengua universal en que aquél dejó cifrada su genialidad, y a la tradición literaria de la que forma parte principalísima don Miguel. Lengua universal, lengua madre, lengua que suena con los más variados acentos en los territorios más diversos y alejados, pero lengua que es una por voluntad de sus hablantes, que la mantienen prodigiosamente cohesionada.
Los expertos se asombran ante esta unidad de la vieja lengua de Castilla, que permite a un campesino del altiplano de los Andes expresarse con palabras justas y certeras donde resuenan los viejos modos de la Edad de Oro de España.
Nunca fue la nuestra lengua de imposición, sino de encuentro; a nadie se le obligó nunca a hablar en castellano: fueron los pueblos más diversos quienes hicieron suyo por voluntad libérrima, el idioma de Cervantes.
Se sabe hoy que es a partir del siglo XIX cuando el castellano comienza verdaderamente su extraordinaria expansión, que no ha cesado de crecer. Y es la tradición literaria, al fijar los usos y embellecerlos, la que ha dado origen a su prodigiosa unidad.
Una tradición renovada siglo a siglo, que cantó con voz de bronce en El Poema del Mío Cid, se hizo son de letanía en las Coplas de Jorge Manrique, se volvió música melancólica en Garcilaso, habló con Dios ardiendo en la llama viva de Juan de la Cruz, se volvió piedra preciosa en Góngora, se hizo pasión de vida en Lope de Vega, desplegó su caudal de furia y sarcasmo en Quevedo, se convirtió en imagen del mundo en Galdós, por sólo citar algunos nombres, y ha sonado y resonado en el esplendor literario del siglo XX y ya también del XXI, a ambas orillas del Atlántico. La muy ilustre estirpe de los Premios Cervantes así lo corrobora. Recorrer la lista de sus premiados es recorrer una parte muy sustancial de la historia literaria del siglo XX en España y en América. Discurs pronunciat pel rei Juan Carlos I a l'acte de lliurament del Premio "Miguel de Cervantes" a Francisco Umbral. Alcalá de Henares, 23 d'Abril del 2001

2001
Dando un gran salto a la historia, llegamos a la Catalunya de los 70. En esta época, en plena descomposición del Franquismo, Catalunya acogía a más de un millón de nuevos habitantes procedentes en su mayoría del Sur de España. Una pequeña parcela de esta gran ola de inmigración estaba compuesta por los primeros inmigrantes de países musulmanes como Marruecos, Senegal y Pakistán.
Catalunya en esta época estaba en plena ebullición política. Había grandes partidos, potentes sindicatos, cientos de pequeñas organizaciones de barrio que luchaban para derrocar el Franquismo e instaurar la Democracia y la Autonomía. Su ideología era mayoritariamente de izquierdas y nacionalista. Su idea de país era la integración plena de todos sus habitantes. De ahí surge la frase famosa, todavía vigente para la mayoría de la gente: "Catalán es aquel que vive y trabaja en Catalunya", independientemente de su origen familiar. Las instituciones públicas, en general, sean nacionalistas o de izquierdas intentan integrar al inmigrante. Integrar es hacerlo competente en el ámbito de la cultura catalana, que conozca algo de ella, que sepa de Catalunya, que se sienta parte de ella.
Antes se integraba a los andaluces o murcianos. Hoy quieren integrar a los marroquíes o los filipinos, por ejemplo.
Este punto es esencialmente conflictivo para nosotros: integrar a un murciano consistía en hacerlo competente en el catalán, que lo hablara o al menos comprendiera. Esto es fácil de conseguir, y muchos de nosotros, catalanoparlantes, tenemos uno de los padres o los abuelos castellanoparlantes. Las diferencias culturales de un andaluz a un catalán no son tan insalvables, ya que nos movemos dentro del marco de la cultura europea moderna, variante mediterránea y católica de origen; unos hacen romerías y los otros aplecs. Unos bailan sardanes y los otros sevillanas pero todos bailan en sus fiestas.
Pero integrar a, por ejemplo, un sirio, tiene un matiz diferente. La religión, la cultura difieren bastante. ¿Integrar a un musulmán de Siria es enseñarle catalán o intentar que participe en las costumbres populares, algunas de las cuales son totalmente extrañas al Islam? ¿Integrar a un musulmán es inculcarle los valores de la Revolución Francesa, punto de arranque de una civilización moderna incompatible con tantos aspectos del Islam?
Aquí surge el dilema.
Hay otro dilema. Un pequeño colectivo, sobre el centenar de personas, son musulmanes de origen familiar cristiano y catalán. Son los musulmanes catalanes. Ya hay segunda generación de musulmanes catalanes, que tiende a integrarse con la segunda generación de los musulmanes de origen foráneo, y juntos están sintetizando un estilo de vida islámico y catalán a la vez. Pero ¿cómo conjugar Islam y Catalanidad? ¿A qué debemos renunciar? ¿Dónde están los límites entre religión y cultura en el Islam?
Aquí es donde presentamos nuestra propuesta, a la sociedad y a las instituciones catalanas: integración sí, pero no disolución. Entendemos la integración como un proceso que debe arrancar de la propia identidad y no en contra de ella. Es vital, para la integración del colectivo musulmán en Catalunya reforzar e institucionalizar las pequeñas comunidades islámicas, la Comisión Islámica de España y todas los elementos de la vida social islámica. Reforzar significa que la gente participe, que las propuestas partan de la base y hagan referencia a las realidades concretas, institucionalizar significa que estas comunidades vayan por senderos seguros, los que marque la ley, que los primeros interesados en que se cumpla seamos nosotros. Tenemos que hacer desaparecer los halos de provisionalidad y de semiclandestinidad para pasar a decir claramente a la sociedad: somos musulmanes y estamos participando como tales.
Un proceso de integración entendido de otra forma va a chocar con el rechazo y a la larga puede generar conflictos, si no en esta generación, en la próxima. Y esto no lo desea nadie.
Un colectivo diverso
Con nuestra adopción del Islam, los musulmanes catalanes adoptamos también factores culturales provenientes de los diversos países musulmanes. Así, por ejemplo, aprendemos a cocinar cus-cus, mezclamos en nuestro vocabulario habitual palabras de origen árabe, ponemos incienso de origen pakistaní… los más atrevidos se visten con ropa tradicional islámica, otros viajan frecuentemente a cierto país, etc. Es decir, somos parte, participamos en la penetración cultural de los musulmanes inmigrantes de una forma natural e involuntaria. Somos un puente entre Dar el Islam y la Catalunya moderna. Pero no olvidemos que vivimos en sociedad, en una sociedad que no es musulmana, y nuestra vida pública transcurre prácticamente entre no-musulmanes. Este hecho nos influencia. Debido a nuestro origen, podemos participar plenamente también en esta sociedad, y preservar fácilmente la identidad, puesto que hemos crecido en ella y conocemos sus mecanismos. No hay que ignorar tampoco que nosotros, al adoptar el Islam, nos hemos apartado voluntariamente de la tendencia general. Somos selectivos, y medimos bien cada acto, cada paso que hacemos en sociedad.
A pesar de todas estas consideraciones, a nivel individual y a veces colectivo, surgen los problemas de identidad. Estos problemas se producen cuando se rompe el equilibrio y se adoptan posiciones extremas. Algunos se quieren descatalanizar, deseuropeizar, desculturalizar en definitiva en aras de una supuesta islamización "auténtica"; otros abogan por un Islam desencarnado, obviando las aportaciones culturales que nos hacen nuestros hermanos musulmanes de origen, que son nuestros maestros en Islam, y terminan por creerse una especie de élite por su doble carácter de europeos y musulmanes, lo que es arrogancia, vanidad y en cierta manera una forma de racismo.
En cambio, nuestros hijos o de los hijos de los musulmanes inmigrantes, que navegan siempre en aguas difíciles, por vivir un mundo en casa que se parece poco al de la calle, y que han de escoger. A ellos esta dicotomía no les viene ni por elección ni por provenir de una país diferente. Les viene dado ya al nacer.
Imagino que con los años surgirá, entre aquellos que guardan el equilibrio y no entre los paladines del autoodio o del elitismo, la manera de ser musulmán y catalán sin más complicaciones. Nuestros hijos, in sha Allah, nos darán la respuesta.
Lo que vemos por adelantado difícil es que los mitos del catalanismo popular se adapten a una realidad pluricultural y multiétnica: el punto de vista general vincula Catalunya a la Virgen y la montaña de Montserrat, el Barça, las "sardanes" y los "castellers" y a los episodios heroicos y trágicos de nuestra historia, como la Guerra dels Segadors, el Once de Septiembre, los poemas de la Renaixença, etc. en absoluto compatibles con nuestra visión. No olvidemos que el héroe nacional catalán, el que según el mito fundador creó la bandera de las cuatro barras murió a manos de los musulmanes.¿Habrá que inventar una nueva definición de Catalunya?
Asociaciones, mezquitas, pluralidad de orígenesLos musulmanes de Catalunya provienen en su mayoría de Marruecos, que en su práctica totalidad son obreros. A continuación está el grupo de senegambianos, es decir, de inmigrantes de Senegal y Gambia, que bajo todos los aspectos forman una unidad cultural y que se dedican en su mayoría al comercio y la agricultura. Los terceros, pero en ascenso, son los pakistaníes, con una gran vitalidad en el campo comercial. Y ya los otros: musulmanes de Próximo Oriente, de Argelia, de Túnez, algún turco, iraníes, los autóctonos … pero con menor presencia.
Su incidencia en el campo asociativo islámico es la siguiente: las mezquitas y asociaciones de musulmanes están fundadas y son mantenidas principalmente por los marroquíes, los senegambianos y los pakistaníes. Los demás solo tienen una incidencia puntual, a nivel de individualidades. Esto configura un mapa asociativo muy concreto entre los musulmanes de Catalunya, donde predominan las asociaciones de musulmanes sunníes y una asociación muy concreta, Yama'at at-Tabligh, yama'at dedicada al da'wa y con una orientación salafi moderada y apolítica. Otras asociaciones con presencia son Idara Minhaj ul Qorán, de Pakistán, que reivindica el Islam tradicional de Ahl as-Sunnat wal Yama'at; el Movimiento Al-Morabitun; hay presencia también de las turuq Naqshabandi, Alawi, Chishti, Muridi, Tiyani, Qadiri, Sohrawardi;asociaciones chiítas en el toda el área metropolitana de Barcelona, como la Hermandad Imam Rida (a.s.); y esparcidos hay núcleos salafis de un mensaje más centrado en temas sociales.
La C.I.E. y el tejido asociativo islámico catalán
En Catalunya están forman parte de la FEERI las mezquitas de Banyoles, en la provincia de Girona; el Centro Islámico de Barcelona, sito en la ciudad homónima; la Comunidad Islámica de Rubí, en Rubí, provincia de Barcelona y el Centro Islámico Camino de la Paz de la Ciudad Condal, la Comunidad Islámica del Baix Penedès, en la comarca homónima, la Comunidad Religiosa Islámica An Nur, de Barcelona. Estamos a la espera de la aceptación definitiva de la Comunidad Musulmana de Girona, el Centro Islámico de Sabadell y la Hermandad Imam Rida (a.s.) en Barcelona. Esto a pesar de la gran cantidad de mezquitas y de comunidades islámicas presentes en Catalunya. ¿Qué pasa, entonces?
Se conoce poco y mal el Acuerdo de Cooperación entre el Estado y la Comisión Islámica, se conoce mal a la Comisión Islámica de España, se conoce mal un montón de temas relacionados con nuestro trabajo. Las razones son: falta de coordinación entre asociaciones islámicas, falta de información, tal vez falta de interés.
La Delegació de Catalunya de la Comissió Islàmica d'Espanya , que se ha comenzado a constituir desde el pasado mes de Ramadán de 1417 (Febrero 1997) se ha fijado como objetivo a largo plazo cambiar radicalmente esta situación para adecuar a la legalidad vigente las asociaciones y lugares de culto islámicos en Catalunya y para la mejora integral de estas asociaciones y sus miembros.
Es este momento, estamos trabajando para dar a conocer la Comisión Islámica de España a los musulmanes y a las administraciones públicas, en un proceso poco vistoso pero necesario en los inicios.
Una de los primeros trabajos concretos desarrollados ha sido participar en el proceso de legalización de las mezquitas de Barcelona, que además nos ha invitado a formar parte del Consejo Interreligioso que piensa formar; hemos intervenido también en la polémica en la que se ve envuelta la Comunidad Musulmana de Premià de Mar, en el sentido de asesorarles; hemos actuado cerca del Ayuntamiento de Girona; en Rubí en varias ocasiones; en el Registro Civil de Barcelona, para tratar de unas irregularidades que había con la inscripción de matrimonios musulmanes y otras actuaciones.
Hasta aquí una historia que in sha Allah tiene que continuar y fructificar en diferentes sentidos, para bien del Islam y de Catalunya.
Omar Abu Bilal.
Equipo de redacción de Webislam de Catalunya.http://www.webislam.com/tx_97_04.htm

"Maragall garantizará más la unidad de Espanya si es presidente que si lo es Mas"
(Carme Chacón, portaveu del partit socialista en una entrevista al Diari La Razon 01/12/03).

2007
"Ya decía Espartero que había que bombardear Barcelona cada 50 años". Federico Jiménez Losantos a la seva crònica diària a les emissores de la COPE. 12 de juliol del 2007.

Bibliografia:
El Llibre Negre de Catalunya. Josep M. Ainaud de Lasarte.
Catalunya sota el règim franquista. Josep Benet.
Els anys del franquisme. Josep M. Ainaud de Lasarte.
La persecució de la llengua catalana. Francesc Ferrer i Gironès.
L´anticatalanisme del diari ABC. Jaume Medina.
Cronologia de la repressió de la llengua i la cultura catalana. Josep M. Solé i Sabaté i Joan Villarroya.
Cornuts i pagar el beure. Josep Huguet.
Catalonofòbia. El pensament anticatalà a través de la història. Francesc Ferrer i Gironès.